Dos jinetes montando a caballo por el campo

¿Qué se necesita para montar a caballo? El equipo del jinete y del caballo

Para montar a caballo hacen falta dos equipos distintos: el del jinete y el del caballo. Si empiezas, lo tuyo se reduce a tres piezas —casco homologado, pantalón de montar y calzado adecuado—, y el resto del material del caballo suele ponerlo la escuela.

A partir de ahí, el equipo crece según la disciplina que practiques y según si montas por afición o compites. Esto es lo que necesitas y por qué:

  • Para ti: casco, pantalón de montar, botas o botines con polainas, guantes y, en salto y cross, chaleco protector.
  • Para el caballo: silla con cincha, aciones y estribos, mantilla o sudadero, cabezada con embocadura y riendas, protectores de trabajo y campanas.

Equipación del jinete

La equitación exige un equipamiento específico que aporte comodidad y seguridad. Varía según la disciplina y también según el contexto: la ropa de concurso tiene que ceñirse al reglamento de cada modalidad, mientras que fuera de la competición hay libertad para equiparse como te resulte más cómodo.

Pantalones de montar

Los pantalones de montar a caballo son ceñidos y elásticos. Pueden ser de tejidos clásicos como el algodón o de tejidos técnicos que aportan más transpirabilidad, elasticidad y resistencia, y los hay de cintura estándar o alta.

Cuatro modelos de pantalón de montar en distintos colores
  • Sin refuerzo: los breeches más sencillos, sin culera ni grip.
  • Con culera de piel: mejoran el agarre a la silla y dan estabilidad.
  • Con grip de silicona: misma función, cubriendo toda la culera o solo el interior de las rodillas.

Las mallas de equitación son una variante muy extendida entre las amazonas por su comodidad: muy elásticas, ceñidas a la cintura y sin cremallera ni botón.

Casco de equitación

El riesgo de caída está siempre presente, así que el casco de equitación es la pieza imprescindible del equipo. Protege la cabeza de los golpes que se puedan sufrir en una caída y es obligatorio en competición federada y en la práctica totalidad de los centros.

Dos cascos de equitación negros vistos de perfil

Tiene que estar homologado. La homologación certifica de manera oficial que el casco cumple la legislación vigente; se comprueba en la etiqueta y en la documentación que lo acompaña, y si dudas, pregunta en la tienda. Para protegerlo del polvo de la cuadra existen fundas, algunas rígidas, que además evitan rozaduras y golpes.

Guantes

Buena parte de la información que le das al caballo pasa por tus manos. Trabajan mucho y sufren frío, durezas y callos por el contacto continuo con las riendas. Los guantes de equitación los hay de distintos materiales, grosores, sistemas de cierre, con grip, de invierno y de verano. Lo que más importa es la talla: un guante holgado resta sensibilidad.

Guante de equitación manejando una pantalla táctil

Botas, botines y polainas

Las botas de montar pueden ser de piel o sintéticas, y el mantenimiento cambia bastante entre una y otra:

Tres modelos de bota alta de equitación de cuero
  • Las botas de montar de piel piden constancia: limpieza diaria con jaboncillo y engrasado cada cierto tiempo, según el uso y el tipo de cuero.
  • Las botas sintéticas se resuelven con un trapo húmedo. Hay pieles sintéticas de calidades muy distintas, y algunas actuales dan prestaciones muy próximas a las del cuero.

La alternativa es equiparse con botines y polainas, también en piel o sintético. Sale más económico, permite renovar solo una de las dos piezas y resulta más cómodo para andar por la cuadra.

Chaleco protector

El chaleco protector completa el equipo de seguridad junto al casco: protege el tronco frente a las caídas y evita lesiones. También debe estar homologado, y es de uso obligatorio en las competiciones de algunas disciplinas, como el cross.

Jinete con chaleco protector junto a su caballo

No todos protegen las mismas zonas ni con la misma rigidez, así que conviene tener claro qué nivel de protección buscas. Y sea cual sea el modelo, tiene que ajustarse a tus medidas: un chaleco que baila no protege. Una variante es el chaleco con airbag, que se hincha en el momento en que el jinete se separa del caballo y amortigua el impacto contra el suelo.

Equipo del caballo

El equipamiento del caballo también se compone de muchos elementos, y varía según la disciplina y la situación. Estos son los que no faltan nunca.

Caballo ensillado con mantilla, cabezada y protectores
La silla, la mantilla, la cabezada y la embocadura son el mínimo para montar.

Silla de montar

La silla de montar es el punto de conexión entre el caballo y quien lo monta, y por eso es la pieza más determinante del equipo. Tiene que adaptarse a la vez a la forma del caballo y a la talla del jinete.

Cada disciplina se monta con un tipo de silla distinto, con formas, diseños y materiales diferentes según su finalidad. Así que lo primero no es la talla, sino la pregunta previa: qué vas a hacer con ella. La montura va acompañada de la cincha, las aciones, los estribos y el sudadero o la mantilla.

Protectores de trabajo y campanas

Ya sea un paseo, un entrenamiento o una competición, conviene proteger los tendones y las articulaciones del caballo. Esa es la función de los protectores de trabajo.

Juego de protectores y campanas para caballo en dos colores

La talla importa: no deben apretar ni quedar holgados. Se encuentran habitualmente en shetland, poni, cob y full, y algunos modelos llegan a extra-full y mini-shetland. Se complementan con las campanas para caballo, que protegen los cascos y evitan que se arranque la herradura.

Embocadura

La embocadura es la pieza, normalmente metálica, que se introduce en la boca del caballo y por la que le llegan las indicaciones de tus manos.

Caballo con la cabezada y la embocadura puestas en la cuadra

Elegir bien no es un detalle: una embocadura inapropiada puede ser contraproducente para el caballo y para su evolución. Hay que conocerlo —saber qué necesita, dónde tiene dificultades, si se cuelga o si no coge contacto— y no siempre se acierta a la primera: a veces hay que probar varios filetes hasta dar con el que le permite trabajar cómodo. Y como en todo lo demás, la talla tiene que ser la correcta para que no le moleste.

Accesorios para montar a caballo: lo que se añade después

Con lo anterior ya se puede montar. Lo que viene después depende de la temporada, de la disciplina y de dónde viva el caballo: mantas para el invierno, máscaras antimoscas para el verano, vendas, bajovendas y material de cuadra.

Puedes verlo todo agrupado en accesorios para montar a caballo, y la parte que te corresponde a ti en equipación del jinete.

Preguntas frecuentes

¿Qué se necesita para montar a caballo por primera vez?

Para una primera clase basta con un casco homologado, un pantalón elástico y ceñido, y un calzado con algo de tacón y suela lisa que no se enganche en el estribo. Muchos centros prestan el casco los primeros días, pero es la pieza que antes conviene comprar propia, porque el ajuste a la cabeza es individual. El equipo del caballo lo pone la escuela: silla, cincha, mantilla y embocadura.

¿Es obligatorio el casco para montar a caballo?

En competición federada sí, y en la práctica totalidad de los centros hípicos es norma interna de obligado cumplimiento. Debe estar homologado: la homologación certifica de manera oficial que el casco cumple la legislación vigente, y se comprueba en la etiqueta y en la documentación que se entrega con él. Un casco que haya sufrido un golpe fuerte debe sustituirse aunque por fuera parezca intacto.

¿Qué diferencia hay entre botas, botines y polainas?

La bota de montar es una pieza única que cubre hasta la rodilla. El botín llega al tobillo y se combina con polainas, que cubren la pantorrilla y se ajustan con cremallera o velcro. La combinación de botín y polaina suele salir más económica, permite renovar solo una de las dos piezas y resulta más cómoda para el trabajo en la cuadra. En competición, la bota alta sigue siendo lo habitual en las disciplinas clásicas.

¿Qué equipo necesita el caballo para poder montarlo?

Lo básico es la silla de montar con su cincha, aciones y estribos, una mantilla o sudadero debajo, y la cabezada de montar con su embocadura y sus riendas. A eso se añaden los protectores de trabajo, que resguardan tendones y articulaciones, y las campanas, que protegen los cascos. Todo ello debe ajustarse a la talla del caballo: unos protectores que aprietan o que bailan no cumplen su función.

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