Dos caballos comiendo heno juntos

Qué comen los caballos: forraje, pienso y cuándo hacen falta suplementos

La dieta de un caballo se apoya en el forraje: hierba cuando pasta y heno el resto del tiempo. El grano o pienso entra en cantidad mucho menor, siempre como complemento, y a eso se suman agua a libre disposición y una fuente de sal y minerales.

La razón está en cómo es su aparato digestivo. El caballo es un herbívoro adaptado a comer poca cantidad durante muchas horas, no a hacer dos comidas grandes. Todo lo demás —cuánto, cuántas veces, con qué suplementos— se deriva de ahí.

QuéCuántoPapel en la dieta
Forraje (heno, hierba)El grueso de la raciónLa base. Aporta fibra y mantiene el intestino en movimiento.
Grano o piensoCantidad menorComplemento energético para caballos con trabajo exigente.
Agua25-30 litros al día en un caballo de 500 kgA libre disposición y siempre limpia.
Sal y mineralesBloque o suplementoCubre lo que forraje y concentrado no aportan.
Composición de la dieta de un caballo adulto. Cantidades orientativas.

El forraje es la base

La dieta se basa en el heno, que conviene ir variando para que resulte más equilibrada. Cuando el caballo puede salir a pastar, obtiene buena parte de su ración directamente de la hierba, con una ventaja añadida: los forrajes verdes aportan mucha agua, así que un caballo que pasta necesita beber algo menos que uno con dieta seca.

Caballos comiendo heno en el prado
El forraje debe ser al menos el 1,5 % del peso del caballo al día.

Como referencia, un caballo de tamaño, peso y actividad normales come alrededor de 9 kg al día en total. La cifra cambia con el ejercicio, el peso, la raza, la edad y el historial de salud, así que es un punto de partida, no una regla.

Y hay algo que se olvida al hablar de nutrición: para un caballo, comer no es solo una necesidad. Salir a pastar le gusta, y eso pesa a la hora de elegir dónde tenerlo.

El grano y los piensos

El concentrado se da en cantidad mucho menor que el forraje y cumple una función distinta: aportar energía a caballos con una carga de trabajo que el forraje solo no cubre.

Cubo de pienso preparado para un caballo
El concentrado se reparte en tomas pequeñas y se pesa, no se mide a cubos.

Conviene no pasarse. Las ingestas concentradas o con alto contenido en almidón están entre los factores que más estresan el sistema digestivo del caballo, y ese sistema tiene una particularidad importante: el caballo no puede vomitar. Cuando algo va mal, el cuadro habitual es el cólico, que puede llegar a ser grave. Lo relacionado con la digestión está en sistema digestivo.

Las reglas que no conviene saltarse

  • Fraccionar en dos o tres tomas y respetar horarios fijos.
  • No dar de comer justo antes ni justo después del ejercicio.
  • Cambiar la alimentación de forma gradual, nunca de un día para otro.
  • Agua siempre disponible y limpia. Un caballo de 500 kg bebe entre 25 y 30 litros al día, y aproximadamente 3 litros por cada kilo de alimento en épocas calurosas: lo desarrollamos en cuánta agua bebe un caballo al día.
  • Calidad del alimento. Un forraje en mal estado es una de las causas evitables de cólico.
Jeringa de electrolitos para caballos
Los electrolitos son para después de sudar, y nunca sin agua disponible.

Cuándo hacen falta suplementos

Un suplemento complementa una dieta correcta; no arregla una mal planteada. Tiene sentido cuando la base no cubre una necesidad concreta, y quien debe valorar si hace falta es el veterinario, que conoce el historial del caballo. Estas son las cuatro situaciones más habituales:

Cubo de alimento complementario para caballos
Los correctores vitamínico-minerales son los que más sentido tienen en una dieta normal.
  • Micronutrientes. Las vitaminas y minerales intervienen en el metabolismo, la función inmunitaria y la salud ósea y muscular, y a veces escasean en el heno y los concentrados. Los correctores de dieta cubren ese hueco: vitaminas y minerales.
  • Musculatura. Una musculatura bien desarrollada protege las articulaciones y reduce el riesgo de lesión, y la nutrición influye en su desarrollo y mantenimiento: musculatura.
  • Entrenamiento y competición. En periodos de trabajo intenso las demandas nutricionales aumentan: entrenamiento y competición.
  • Electrolitos. Tras sudoraciones importantes o en climas cálidos hay que reponer las sales perdidas. Con una regla que no conviene saltarse: nunca se dan a un caballo deshidratado, primero tiene que haber bebido.

Y un detalle de calendario: cualquier suplemento nuevo debe introducirse con margen, entre 7 y 10 días antes de un viaje o una competición, no la víspera. Lo vemos con más detalle en la guía para transportar caballos.

La alimentación es uno de los cinco frentes del cuidado diario del caballo, junto con el agua, el descanso, la limpieza y el ejercicio.

Preguntas frecuentes sobre la alimentación del caballo

¿Qué comen los caballos?

Fundamentalmente forraje: hierba cuando pastan y heno el resto del tiempo. Es la base de su dieta y la que ocupa la mayor parte de lo que ingieren a lo largo del día. A eso se añade el grano o pienso, en cantidad mucho menor y siempre como complemento, agua a libre disposición y una fuente de sal y minerales. El caballo es un herbívoro adaptado a comer poca cantidad durante muchas horas, no a hacer comidas grandes y espaciadas.

¿Cuánto come un caballo al día?

Alrededor de 9 kg diarios en un caballo de tamaño, peso y actividad normales, con el forraje como grueso de esa cantidad. La cifra varía con el ejercicio, el peso, la raza, la edad y el estado de salud, así que conviene ajustarla con el veterinario. Si el caballo pasta, buena parte de su ración la obtiene directamente de la hierba, que además le aporta agua.

¿Cuántas veces al día come un caballo?

Entre dos y tres tomas, siempre a horas fijas. El aparato digestivo del caballo es frágil y no está preparado para comidas grandes y espaciadas: fraccionar la ración reduce el riesgo de cólico. Tampoco conviene dar de comer justo antes ni justo después del ejercicio, y cualquier cambio de alimentación debe hacerse de forma gradual, nunca de un día para otro.

¿Cuándo necesita un caballo suplementos alimentarios?

Cuando la dieta base no cubre alguna necesidad concreta: micronutrientes que escasean en el heno y los concentrados, apoyo muscular en caballos con trabajo exigente, demandas aumentadas en periodos de competición o reposición de electrolitos tras sudoraciones importantes. Un suplemento complementa una dieta correcta, no arregla una mal planteada, y quien debe valorar si hace falta es el veterinario.

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